Este fin de semana fue agotador en el Kinky Club con casi 12 horas de actividad continuada. Comenzamos la jornada con un Homecoming, que no es otra cosa que una actividad para quienes quieren conocer el shibari.

Conocer no es lo mismo que aprender, ni tampoco practicar. Son conceptos diferentes. Cada cosa a su tiempo. Nunca me pareció sostenible la idea de querer aprender (ya no digo dominar) algo que no conoces ni entiendes.

Y esa es la filosofía de los salones etiquetados como “homecoming” , mostrar en la medida de lo posible qué es el shibari, cuál es nuestra visión particular, y tratar de transmitir de forma fiel la manera en que lo vivimos.

Creo entender que estamos en el buen camino. Mostrando que shibari es mucho mas que cuerdas, que no se trata de atar patrones complejos. Que para nosotros es sentir y compartir los sentimientos, sin filtro ni autocensura.

Y mensajes como el de una de las participantes me reafirman en esta idea.

“Cuando una cree que entiende de reciprocidad en relaciones y se adentra en la intimidad de dos. Un lujo de Taller de Homecomming de Shibari. Continua ignorancia que despierta curiosidad por aprender.”

El sábado maratoniano continuó tras la cena con el Shibari Salón en si. Contando con la asistencia de varios socios del Club y los participantes en el homecoming. El tema de la velada: 勝負 (shoobu)

勝負 (shoobu): Juego. Es un concepto japones utilizado con frecuencia por el maestro Yukimura cuando exponía sus reticencias a hacer “perfos shibari”. Consta de dos kanjis, uno representa “ganar”. El otro “perder”. Simple, pero profundo y real como la vida misma. Si juegas, unas veces ganas, otras pierdes, una parte gana, la otra pierde. No cabe el resultado neutro. Y ojo, ganar no es necesariamente bueno, como perder no es necesariamente malo.

En el Shibari te expones (todos; quien ata, quien es atado y quien les observa). Y precisamente, por la asunción de dichos riesgos la forma que entendemos y vivimos el shibari kinbaku en el Kinky Club no contempla la opción de utilizarlo como un mero entretenimiento.

Esto se traduce en que es raro que hagamos performances. Entendidas como un espectáculo donde los movimientos y tiempos están ensayados el devenir de la historia narrada pactado de antemano.

Claro que hay un trabajo previo cuando hacemos shibari con publico presente. Pero no un guión, no un ensayo general. Todo fluye. Es un dialogo a tres bandas, donde cada frase, cada palabra, cada suspiro determinan cual es el siguiente paso.

Otra consecuencia de este posicionamiento, es que no vendemos públicamente entradas para los eventos que organizamos. Así como para el tándem persona que ata / persona atada el mostrar sus emociones y sentimientos es un ejercicio de honestidad y generosidad, buscamos el mismo grado de compromiso en quien quiera observarles.

Para cerrar la noche llevamos a cabo lo que denominamos "demo shibari", una sesión en vivo en la que exploramos el sekibaku como técnica.