Una de las características de mi shibari es 「サービスと満足度」(Sābisu to manzoku-do) , SM en sus siglas rōmaji y se puede traducir como servicio y satisfacción

El sentido que le doy al concepto “servicio” es muy próximo al rol de “anfitrión” que puede verse en, por ejemplo, la ceremonia del té. No planteo la sesión como una mera prestación sexual en la que ofrezco mis conocimientos y habilidades; sino que busco que, tanto la persona a la que ato, como los posibles espectadores, disfruten de una experiencia plena


Posiblemente esta “experiencia de usuario” no encaje con lo que tenían en mente antes de vivirla. Sus expectativas, sobre todo cuando se trata de una primera aproximación, suelen apuntar a una mezcla entre “fumar un porro y echar un polvo”. Ese es un pensamiento que surge desde el ego, desde lo que cada uno espera sentir y vivir en primera persona. Sin embargo el shibari, para mi, siempre es una experiencia compartida


Sentir dolor, o placer, sufrir, o disfrutar, no son en este entorno un acto individual. Las emociones son compartidas con los presentes, pero también con quien no esta allí físicamente


En un plano místico, ésta es una forma de cultivar la compasión tal y como se entiende en el budismo. Pero también es una vivencia personal, a cada uno le afectan sus propias experiencias pasadas, sus emociones contenidas, sus deseos ocultos


Con el shibari busco afrontar esas experiencias, liberar las emociones y sacar a la luz los deseos guardados en el subconsciente. Esa es la vía por la que se alcanza la satisfacción. Por medio del auto conocimiento, asimilándose como cada uno es, y satisfaciendo los propios deseos de forma compasiva


Siguiendo con las analogía con la ceremonia del te, me gusta creer que el shibari nos permite ser personas mas honestas y vivir la vida con mas armonía. Afrontar los demonios que nos pueblan sin pretender dominarlos, simplemente asimilándolos