shodo

Han pasado ya unas semanas de la visita de Yagami Ren al Kinky Club, pero su efecto perdura. No era ningún disparate referirnos a él como “tsunami-ren”. Al igual que las fuerzas de la naturaleza su efecto puede parecer devastador, pero entraña un regalo de vida y crecimiento. Nuevamente el Loto como metáfora, floreciendo impoluto en medio del agua estancada, representando con precisión los procesos internos que vivo.

En esta segunda visita de Yagami Ren, buscamos también mostrar otra de sus facetas creativas. La caligrafía, y vincularla como arte y emoción, con el shibari kinbaku.

Durante las actividades programadas, Ren creó preciosas caligrafías para el Dojo y para cada uno de los asistentes. Desde entonces, paso horas observándolas, siguiendo los trazos, apreciando cómo la tinta se difumina y las salpicaduras se alejan al tiempo que atraen la atención sobre el trazo principal.

No tengo conocimientos, ni estudios sobre el Shodō (書道) , pero se abrir mi corazón a la belleza y fijar mi mente a la realidad. No se cuantas horas he dedicado a estudiar los kanjis de sus caligrafías. A intentar entenderlos … a escuchar su sonido y apreciar el matiz del lenguaje oculto en la tinta.

Pero la caligrafía no es algo estático, el momento de la creación también es importante. Al fin y al cabo, se trata de un ejercicio de meditación en el que la mente consciente y el inconsciente creativo deben fluir de la mano. Ver a un maestro del Shodō moverse, pararse a pensar, planificar, ejecutar … es toda una lección de vida.

Durante las clases particulares que tomé con Ren insistía en que debo trabajar sombre mi forma de administrar el tiempo, ese concepto tan importante en la vida, y en el arte japones.

No debo buscarlo en los movimientos felinos de Ren Yagami, ni observando a otros maestros de la caligrafía, del aikdo o del butho … viéndolos puedo comprender que el ritmo no está en la música, no está en la tinta, ni en el tatami, … está en la naturaleza, es el propio latido de la vida.

Una vez mas, he de abrir mi “tapa” y mirar dentro de mi mismo . He de mirar a los ojos de la persona que ato para ver su corazón. He de ser consciente de lo que sucede a mi alrededor. Dejar fluir, escuchar, sentir y percibir, para asimilar y disolverme en el shibari

Eres tú quien debe hacer el esfuerzo. Los maestros solo enseñan el camino.

Buddha