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#MSAFE shibari accesible para todo el mundo

Durante las últimas semanas mi actividad pública se redujo a la mínima expresión. La razón fue la necesidad de tomar un tiempo para atender mi salud. Escuchar a mi cuerpo y darle el descanso y los cuidados necesarios.

Este periodo de reposo implicó no atender obligaciones con alumnos de las clases presenciales y sobre todo por internet. Os pido perdón, pero mis prioridades son claras en este sentido, mejor hacer una pausa para continuar con energías que intentar mantener la actividad sin ofrecer el mínimo de calidad que me autoexijo.

Retomar la actividad tras la convalecencia no va a significar que vuelva al punto y ritmo dónde lo dejé. He de adaptar ese ritmo a mi condición física real.

Puedo seguir dando clases, puedo seguir grabando cursos, haciendo sesiones privadas y fotos … Puedo seguir estudiando, practicando mis aficiones y manteniendo mi escueta vida social … Pero adaptando los tiempos y ritmos a lo que mi cuerpo puede ofrecer sin perjuicio para mi salud.

Esta situación me lleva a pensar en algo que desde hace años comentamos en el yagami-ryu; que el shibari debe adaptarse a las personas, y no las personas al shibari.

Algo que Yagami Ren resume muy bien en una de sus frases habituales:

Make shibari accesible por everyone (hagamos el shibari accesible para todo el mundo)

Contar con tiempo libre durante el reposo significó que le di vueltas a las ideas. Y de esta frase el concepto “accesible” empezó a ocupar espacio en mi mente. No solo por la condición física, también por la económica y la geografía.

Recuerdo cuando comencé con el shibari, vivía lejos de la gran Babilonia en la que se cocía la escena shibari. No podía acudir a los cursos ni a los eventos que se celebraban por aquel entonces. Ahora doy gracias por ello, pero en su momento la distancia para mí era un problema que dificultaba mi acceso al shibari.

También rememoré conversaciones con personas que me preguntan por mis clases, y al decirles mis tarifas no vuelvo a saber de ellos. La mayor parte de las veces me alegro. Sé que mis tarifas son elevadas en comparación con los vendedores de humo y estafadores que imparten formación por esas tierras de dios. También sé diferenciar entre el verdadero interés en aprender y la simple tontería para abrillantar el ego y engordar currículum.

Impartir clases, abrir un local, contar con una plataforma online … Todo muy bien, pero… ¿A dónde me lleva todo esto? ¿Con qué propósito?. Necesitaba redefinir y concretar mi enfoque y planteamiento.

La plataforma en línea (kinkyclub.online ) está clara. Es la forma de vencer la barrera de las distancias. Llevar la enseñanza hasta las personas que quieran aprender. Mi compromiso actual es conseguir mantener un ritmo estable de publicación.

Soy un defensor de la enseñanza presencial del shibari, no veo forma segura de enseñar ciertas técnicas por internet. Pero también sé reconocer que es un fantástico vehículo para transmitir la base teórica y muchas de las técnicas base, y por supuesto, para mantener un contacto cara a cara con los estudiantes en la distancia.

Con el Kinky Club el cambio se veía venir. Se va a reconvertir en una “escuela de shibari”, centrándolo en la formación y abandonando la faceta social. Las reuniones sociales no encajan con mi forma de entender las cosas. No aportan nada positivo a las personas en lo que se refiere a su progresión y comprensión del shibari.

Sí que se mantienen los Salones y el Nawakai , pero como actividades centradas en el conocimiento y la comprensión del shibari y la forma en que cada uno puede llevarla a su vivencia personal.

Para “poner cara”, buscar pareja, charlar de lo divino y lo humano, tomar copas o simplemente pasar el tiempo sujetando una pared hay otros lugares más apropiados.

La cuestión económica tampoco ha de ser un obstáculo para acceder al shibari. Desde siempre he atendido a las peticiones que en este sentido se platearon con honestidad. Facilidades de pago o rebajas en los precios son habituales.

Bien es cierto que ciertas basurillas humanas se aprovecharon de estas oportunidades. Y posiblemente, al actuar por un criterio meramente personal, dejásemos fuera a personas muy válidas. Es lo que pasa cuando se toman decisiones. De todo se aprende, y por cuatro miserables no vamos a dejar de atender a quien muestre interés por aprender.

Con todo esto, el concepto #MSAFE (Make Shibari Accessible For Everyone) Hagamos el shibari accesible para todo el mundo, será la piedra angular sobre la que afronto este nuevo ciclo pospandémico.

Un cambio que empieza por mi mismo y continúa por la forma en que interacciono con el resto del mundo.