Estética y técnica en el shibari

¿Cuántas veces os encontráis con que los extremos finales de la cuerda no están parejos?

Es algo bastante común, incluso alguien dirá que inherente al hecho de utilizar la cuerda doblada por la mitad. Pero entonces, si doblamos la cuerda por la mitad ¿cómo es que no quedan parejos los extremos? (llamados chicotes en castellano).

Siempre, siempre, todos y cada uno de los maestros con los que estudié incidieron en la importancia de cerrar la atadura con los chicotes del mismo tamaño. Criterios estéticos japoneses decían.

Y la verdad es que si, queda mucho mas bonito con las cuerdas iguales que con cada uno de una medida diferente y un "rabito" colgando.

Pero no sólo es estética, también es técnica, y la técnica influye en la seguridad.

Volviendo a la pregunta de porqué sucede esto, la respuesta mas simple es que realmente no cogemos la cuerda por el centro, descuido, pereza o despiste hacen que ya desde un principio la cuerda esté doblada en dos partes de diferente medida.

Pero hay otro motivo, mas importante y revelador. Una mala técnica en el manejo de la cuerda (sabaku). En estos casos quien ata si que empieza con la cuerda doblada en dos mitades iguales. Pero su falta de destreza hace que al ir pasándola y moviéndola uno de los firmes (líneas) recibe mas tensión que la otra, con lo que se va "desparejando poco a poco".

Las consecuencias de este error en el atado son claras, diferentes tensiones entre las líneas provocan que las ataduras se descompensen, perdiendo su balance y volviéndose cada vez más incómodas e inseguras.

Prestar atención a los detalles es clave. No son sólo manías, es técnica.