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Errare humanum est, sed perseverare diabolicum

En internet es relativamente sencillo toparse con "guías para la seguridad en el shibari". Algunas acertadas, la mayor parte escritas con buena intención, pero casi siempre pecan precisamente de eso "buena intención" pero evidencian una notable carencia de conocimiento y experiencia reales.

Esta entrada no trata de enmendar ni censurar dichas iniciativas, tan sólo aporto algunas reflexiones desde mi experiencia y recorrido personal.

La finalidad de la sesión de shibari determinará en gran medida las técnicas y requisitos para la misma. No se enfocan ni desarrollan de la misma manera una sesión de fotos, que una interacción erótica o un espectáculo acrobático.

Por lo tanto, un primer requisito para la seguridad es tener clara cuál es la intención que tenemos al afrontar la sesión. AMBAS PARTES, y aunque parezca obvio, comentarlo y que todos tengamos el mismo objetivo.

Un ejemplo claro de los riesgo de no hacerlo es una sesión a la que una parte acude para tener unas bonitas fotos y otra para encontrar alivio sexual (que no satisfacción).

Otro de los grandes riesgos del shibari es confundir las emociones y afrontarlo desde el amor. Shibari no es amor, es deseo. Los procesos internos, y la gestión de estas emociones es divergente. No diferenciarlas implica un incremento brutal del riesgo de ponernos en situaciones de abuso.

Cuerdas: utilizar yute, si no lo encontráis el cáñamo también puede servir. Que sean cuerdas de calidad, de una fuente de confianza. Un producto demasiado económico puede haber estado almacenado en malas condiciones, tener demasiado tiempo, o haber sido tratado con productos químicos nocivos.

Las técnicas actuales del shibari están en gran medida diseñadas para ejecutarse con cuerdas de yute de "poco grosor" (5-6 mm), por lo que siempre será mas sencillo llevarlas a cabo con tal material. Por ese motivo otros materiales como el coco o el algodón no son apropiados para su uso general en el shibari.

Doblar la cuerda por la mitad responde a cuestiones estéticas en su origen y técnicas en la actualidad. No tanto por "seguridad" como a poder mover la cuerda siempre a favor de su trenzado y facilitar la gestión de la tensión y su uso como herramienta de comunicación.

La mayor diferencia entre atar en el suelo y suspender está en el incremento del riesgo. Si conocemos suficientemente las técnicas la "experiencia de usuario" debería ser la misma, y quien ata debe poder trasladar cualquier figura de un plano/eje a otro sin mayor problema. Obviamente el shibari acrobático es otro tema.

La cuerda no es quien hace la restricción, sólo es el envoltorio. La restricción se construye sobre el cuerpo, y es por medio del conocimiento del cuerpo y de las técnicas de restricción como obtendremos mayor seguridad y experiencias mas satisfactorias.

Las ataduras no deben ser dolorosas (el SM es otra historia) , quien ata ha de poder gestionar en todo momento las sensaciones que percibe la persona atada. El cuerpo atado ha de estar siempre dentro de sus rangos dinámicos, la fuerza aplicada ha de ser la necesaria para mantener la restricción. SHIBARI NO ES TORTURA: ES COMUNICACIÓN, y con dolor por medio no hay tal cosa. Lo mismo puede decirse si incluimos términos como "confianza, entrega, aceptación" ... decir que si a todo no es comunicarse.

Cada cuerpo es diferente, cada persona es diferente y también somos diferentes de un momento a otro. No estamos del mismo humor un día que otro, ni tenemos las mismas energías o sensaciones físicas todo el tiempo. En shibari se trabaja desde el mismo plano, pero quien ata es quien gestiona la situación. Por lo tanto, es responsabilidad de la persona que ata adaptar el shibari a la persona atada. Nunca la revés. Shibari no es endurement, no somos marines, ni competimos contra nadie. Mucho menos contra nosotros mismos. Este es un viaje de dos, y como en toda marcha, se avanza al paso de la persona mas lenta.

Aftercare no son "abracitos y mimitos". Es gestionar y procesar lo experimentado en la sesión. Es un proceso mental y de auto conocimiento que requiere de trabajo previo a la sesión y de trabajo posterior. No nos quedemos en lo superficial. Justo tras la sesión es el peor momento para gestionar o procesar nada. Los tiempos aquí variarán de una persona a otra (qué sorpresa, verdad?). Es un proceso complejo, requiere esfuerzo personal y herramientas de gestión, algo muy complejo y extenso como para intentar condensarlo en unas líneas.

Riesgos de lesión física: shibari es una práctica que conlleva un riesgo real de lesión física. Utilizamos técnicas que pueden provocar graves daños en el cuerpo. Los accidentes existen, y nadie está libre de ellos, eso es algo que debemos tener muy claro. La única forma que tenemos de mitigar este riesgo es mediante un uso consciente de la técnica.

Shibari es técnica, no hay magia. Por lo tanto debemos aprender, pero sobre todo, comprender la técnica que estamos utilizando. Y manteneros siempre dentro de los límites que nos marcan nuestras capacidades, conocimientos y habilidades.

Shibari no es circo, no hace ninguna falta ir al "mas difícil todavía". Buscamos comunicarnos, aprender uno del otro, satisfacer nuestros deseos eróticos. No alimentar egos, no lesionarnos.

Para cerrar este post, un apunte sobre uno de los consejos habituales en materia de seguridad: "pedir referencias" fundamentalmente sobre quien ata.

¿en serio? ¿a quién? ¿con qué criterio? ¿juzgar sobre fotos? ¿por comentarios de amantes despechados o pretendientes rechazados? No pocas veces veo recomendar como "lo mas" a atadores que son auténticos patanes cuando no abusadores en serie, o coleccionistas de cadáveres.

El shibari no nos convierte en dioses, seguimos siendo humanos y nos comportaremos igual que en cualquier otra faceta de nuestra vida. ¿te irías con una persona que conoces en un bar de madrugada, ambos bajo los efectos del alcohol?

En este sentido pocos consejos puedo dar, no pocas veces me he equivocado confiando en personas que luego resultaron ser un fiasco. Tampoco creo que "la comunidad" sea un referente válido. Demasiados amiguismos, rencillas y relaciones endogámicas frustradas.

Las únicas herramientas con que podemos afrontar este riesgo es conocernos bien a nosotros mismos y aceptar ese conocimiento. Tener claro nuestro deseo, nuestras intenciones, nuestras capacidades y nuestras limitaciones ... algo que requiere un profundo y continuo ejercicio de auto análisis y comunicación activa. Hablar y escuchar, y comprobar que el mensaje es entendido adecuadamente, con el requisito de que ambas partes estemos hablando el mismo idioma y con honestidad. Esto es lo más complicado de todo.

Afrontemos el shibari con la mentalidad de que la posibilidad de lesionarse estará siempre presente, y que podemos equivocarnos al juzgar a una persona, sin duda mas de una vez lo haremos. Posiblemente descubramos facetas nuestras, o suyas que no son lo que esperábamos, o que directamente no nos gustan ... en resumen ... que fallaremos . Nos pasa a todos, "errar es humano". Los errores hay que aceptarlos, no mortificarnos con ellos, pero perseverar en ellos sólo alimenta el ego.

No confundamos satisfacer un deseo con complacer un ego. La primera puede gustarnos o no, pero nos hará progresar. La segunda sólo nos hará daño.