(Tiempo estimado: 2 - 3 minutos)
tensión en el shibari

"Atar fuerte"; apretar las cuerdas, es sólo un recurso narrativo en el discurso del shibari kinbaku, y debemos utilizarlo como tal.

La intensidad física y emocional de la sesión no dependen de lo apretadas que estén las cuerdas. Una atadura muy apretada, o muy floja dificulta la comunicación, el diálogo y por ende la expresión emocional y la satisfacción sexual.

Es cómo tratar de mantener una conversación con una persona que grita o masculla las palabras ... no es cómodo, no es fácil.

Gestionar la tensión en la cuerda, y en el cuerpo, es la clave. Esta "tensión" no ha de ser una transposición de nuestra fuerza bruta como atadores. No es el shibari momento ni lugar para alardear o pavonearse. El exceso de energía expresado en un atado excesivamente duro y apretado sólo muestra carencias y vulnerabilidades de la persona que esta atando...

Lo mismo puede decirse de unas cuerdas flojas y sin tensión. Solo que en este caso, además añadiremos el riesgo de ataduras inestables.

Prolongar en el tiempo una atadura apretada no es viable, ni seguro, ni sensato, ni siquiera divertido... es una línea plana, sin expresión ni diálogo. Tampoco lo es el crescendo sostenido, que viene a ser lo mismo pero empeorando a cada instante que se mantiene.

La clave es adaptarnos. Primero a la persona, luego al momento, sin olvidarnos de nuestras propias capacidades y deseos. Y así variar la intensidad y frecuencias de acuerdo a lo que percibimos. Ahí surge el dialogo, la comunicación. Así seremos dos personas compartiendo una vivencia.

Y si ese dialogo nos lleva hacia ataduras apretadas; será perfecto.

En plena sesión las decisiones y pensamientos suelen verse teñidos por las emociones, por la excitación, por el deseo... y eso puede llevarnos a malas interpretaciones, a lecturas erróneas. Somos humanos, el error forma parte de nuestra naturaleza, pero también la inteligencia y el ejercicio de la responsabilidad personal.

Si hemos sido honestos con nosotros mismos y con las personas con las que hacemos shibari, si no nos auto engañamos sobre la naturaleza de nuestro deseo, nuestra intención para afrontar el shibari será una buena guía para gestionar la presión con que aplicamos las cuerdas.

Escudarse en roles, prerrogativas, mandatos divinos o la casualidad para justificar la mala técnica o el maltrato no es aceptable en el shibari.

fragmento de una clase del Curso online de shibari estilo Yagami Ren (en español)