apertura nuevo local del Kinky Club

Ahora, a poco más de una semana de inaugurar un nuevo local, veo la enorme distancia que me separa de cómo yo, y el propio Kinky Club , eramos hace unos meses.

Mirar más atrás da vértigo. El presente es lo importante, el aquí y el ahora.

A lo largo de los años, mi actividad relacionada con el shibari fue pasando de una habitación en un piso de una amiga a todo un local exclusivamente dedicado al shibari, con sus 160 metros cuadrados y 8 bambús para suspensión, pasando por el camino por varios espacios compartidos.

Este recorrido me enseñó que lo importante para disfrutar del shibari, y de cualquier otra cosa, no son los números, ni los metros, ni los quimonos de la china …

Lo importante son las experiencias compartidas y, sobre todo, las personas con las que las compartes.

Echando la vista atrás, no puedo menos que recordar anécdotas, añorar algunas cosas, alegrarme de haber apartado de mi camino a algunas personas y llorar la pérdida de otras.

Con todo eso en la cabeza, hace ya unos meses me embarqué en la locura de crear un espacio dedicado al shibari en el que lo importante sean precisamente las personas y las experiencias. Pero también ha de ser un espacio para mi, para desarrollarme, para disfrutarlo.

Tras esa primera decisión vinieron muchas otras, sobre su ubicación, distribución, equipación, funcionamiento y filosofía … mucha metafísica, pero también mucha física y trabajo duro.

En la galería recojo algunos de los pasos que hubo que dar para hacer este sueño realidad, las imágenes cuentan la historia.

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