Nacido en Asturias con la década de los 70’s, me crie en un entorno rural que no había cambiado mucho en los últimos 100 años, pero que ahora cuesta reconocer.

De mi infancia recuerdo largos paseos entre las plantaciones de maíz, horas absorto con las evoluciones de los peces en el agua de un río cercano a mi casa y, en general, una calma y tranquilidad que, con el tiempo, volvería a buscar en los mismos lugares

No tengo noción de conductas pervertidas en aquella época, nada de atar a mis vecinitas, nada … tan solo lanzar piedras a otros niños, pegarles con palos y disfrutar viendo las braguitas de mis compañeras de clase … algo que, por lo demás, hacíamos todos los niños del lugar

Con la adolescencia el mundo se me quedó pequeño, muy pronto me escapé de casa y a salto de mata recorrí la vieja Europa con la mochila al hombro. Tiempos de gaztetxes, okupaciones, sueños de libertad y transformación que desembocaron en diversos experimentos de vida comunitaria. Algunos fueron rotundos fracasos, otros éxitos relativos, todos ellos apuestas decididas

Comencé la década de los 90`s deambulando por Londres, y allí fue donde unos buenos amigos me invitaron a una fiesta fetish (chispas! mi primera fetish party!!!) . Tengo que reconocer que hasta ese momento no le había prestado mucha atención a mi sexualidad. Follar, meter , sacar.. y poco mas … . En aquella fiesta descubrí un nuevo mundo. Un “ambiente” en el que mis vivencias anteriores encajaban, y sobre todo. un campo abierto a la experimentación y el crecimiento personal

En los años previos el terror del SIDA ya se había instalado en mi entorno, pronto me acostumbraría a enterrar amigos. Quien sobrevivió a la velocidad y la heroína se veía ahora atrapado por una enfermedad que no comprendíamos. Pasaron años hasta que aprendimos a cuidarnos y querernos. Y también a olvidar a los muertos.

Volver a la España de provincias post olimpiadas fue bastante chocante… Ni atisbo del recién descubierto “universo fetish” … Las gentes de “izquierda” con quienes había compartido luchas e ideales rechazaban, censuraban y hasta demonizaban mis gustos y preferencias sexuales … peor para ellos … les dejé en el mismo sitio que las biblias y las cruces … fuera y lejos

Fue en esa época cuando descubrí “el shibari”. Anteriormente había visto algunas imágenes, sobre todo en cómic. Gracias a internet, pronto mi retina se llenó de japonesas atadas y torturadas

Gijón es una pequeña ciudad periférica, alejado¡a de las grandes urbes y, por tanto, apartada de los tradicionales centros de actividad kink, con lo que inicié mi aprendizaje de las técnicas del shibari de forma autodidacta. Apoyándome, sobre todo, en los libros de Midori

Pronto vendrían los primeros talleres con Alfil, quien me mostró lo maravilloso que puede ser el shibari y guio con paciencia mis primeros pasos.

Un taller de fin de semana con Esinem en Madrid sirvió para darme cuenta de lo mucho que tenia que aprender aún

Fue por esa época cuando conocí a Kurt, y acabé asistiendo al taller con Osada Steve en Barcelona. Un verdadero punto de inflexión. Osada Steve me hizo ver la complejidad y profundidad del “arte erótico del bondage japones“.

Varios talleres y clases con DesperTNT me sirvieron para aclarar las ideas y fijar algunas técnicas

Mark Yu y su peculiar método me enseñaron a gestionar la energía y me permitieron llevar mi gusto por el SM hasta las elaboradas figuras

Yukinaga Max (y Tina) y sus enseñanzas continuaron la línea abierta por Osada Steve, cada lección y cada nueva atadura implican una mejor comprensión de lo que hago, de los motivos por lo que lo hago, y de lo que espero obtener haciéndolo

2015 supone un año muy intenso en cuanto a la formación recibida, y también un cambio en la forma de enfocar mi proceso personal dentro del shibari. Talleres y convivencia inmersiva con Hajime Kinoko y Pedro me hicieron asimilar aspectos técnicos, emocionales y energéticos inherentes al shibari

Fue también en el año 2015 cuando me decidí a abrir el Kinky Club en Gijón . Un espacio seguro dedicado a la práctica y comprensión del shibari kinbaku. Y también un “laboratorio” en el que probar, experimentar y crecer por medio del shibari kinbaku. Tras años de prácticas y experiencia continuada, de compartir conocimientos y contrastar vivencias suponen un enriquecimiento y una profundidad en la comprensión de lo que habiendo empezado como un juego se estaba convirtiendo en un elemento vertebrador de mi vida cotidiana

2016 estuvo marcado por la organización de la gira que el atador japonés Yagami Ren hizo por España, con talleres en Gijón y Madrid. Sus enseñanzas me mostraron la vía para explorar un shibari oscuro, intimista y místico al tiempo que erótico y cargado de deseo.

Durante todos estos años, el shibari que practiqué y estudie se encaja en lo se viene llamando “estilo Akechi”, en referencia a Akechi Denki, su forma de atar, y la saga de atadores que aprendieron de él. Como no me gusta estancarme, decidí dedicar el año 2017 a conocer el “estilo Naka”. Para ello acudí a dos claros representantes de su escuela, Isabelle Hanikamu y Riccardo Wilties, que es su alumno oficial.

2018 trae grandes cambios. Un nuevo espacio y una evolución en mi forma de afrontar e integrar en mi vida el shibari kinbaku. Este nuevo espacio nacería con vocación de dōjō. Alejado de la ciudad, hundido en mis raíces, en contacto con la naturaleza.

También con una nueva filosofía en la forma de afrontar la actividad pública. Menos foco en "lo social", menos eventos públicos, sin servicio de bar. Centrado en la vivencia, en la enseñanza y enfocado a la privacidad de quienes acudan, bien sea a vivir el shibari en una sesión, bien sea a aprenderlo en clases particulares.

En 2019 este espacio se convirtió en el Dōjō en España del Yagami Ren Ryū, todo un honor y un compromiso para mantener el esfuerzo en el futuro.

2020 nos sorprendió a todos. La pandemia y las medidas administrativas hicieron imposible la actividad presencial durante buena parte del año, lo que me permitió centrarme en el estudio y la practica. Dando un paso mas en la dirección que había tomado años antes al abandonar el entorno urbano y la hoguera de las vanidades que suponen las fiestas y eventos sociales donde cantidad prima sobre calidad.

2021 es el presente (escribiendo esto en septiembre de 2021), pero también el principio del futuro. Ideas y proyectos adecuados a la nueva realidad. Cosas que llevan rondando mi mente muchos años y poco a poco van encontrando la forma de materializarse mientras poco a poco retomo la actividad presencial.

Durante años representé el nick "Sr. Interior" con los caracteres chinos 「圓心」. Se lee yuánxīn. Puede ser traducido como Círculo Interior.

El concepto lo encontré en una oración budista, y tiene que ver con el aprendizaje por medio de las experiencias vividas y la observación del prójimo. Y no, mi pasión por los Cramps no tiene nada que ver. Mera casualidad.

Al recibir de Yagami Ren el diploma que me acredita como formador certificado en su estilo de shibari me llamó la atención la forma en que escribió mi nombre.

Eligió los caracteres japoneses 「流庵」, que se leen "luan" (transcrito como ryūan) que viene a significar "el atelier junto a río" interpretado de forma poética.

Puesto que es el nombre que me fue dado por mi maestro es el que desde entonces adopto como atador y practicante del shibari.

He buscado mantenerme lo mas cerca posible de lo que, para mi, son las fuentes originales del shibari kinbaku. Procurando dar continuidad y cohesión a mi formación y acompasándola con mi propia vivencia personal

Incluyo las fechas, ya que la evolución de las técnicas en la última década hace significativo el hecho de mantenerse “actualizado”

Desde hace ya algunos años, como consecuencia de varias circunstancias personales, no me puedo plantear grandes desplazamientos. Motivo que me llevó a organizar en Gijón talleres con atadores que me parecen interesantes.

Relación de las personas con las que me he formado como atador. Generalmente por medio de clases particulares, talleres de día completo o, de fin de semana.

  • Alfil (2006-2008): shibari nivel básico
  • Esinem (2009): shibari nivel intermedio
  • Osada Steve (2010): Osada Ryu básico
  • DesperTNT (2011-2013?) shibari nivel intermedio
  • Mark Yu (2012): método Yu
  • Yukinaga Max (2013): shibari nivel intermedio
  • Hajime Kinoko (2015): shibari nivel intermedio
  • Pedro (2015-2016): shibari intermedio y avanzado
  • Isabelle Hanikamu (2017) estilo Naka básico
  • Riccardo Wildties (2017) estilo Naka/Kinbaku LuXuria básico
  • Barkas & Addie (2019) City of Kinbaku
  • Yagami Ren (2016-2021): Yagami Ryu / Sekibaku

Durante años impartí talleres grupales, tanto en Gijón como en otras localidades a las que me desplazaba a solicitud de grupos locales, pero desde hace años únicamente imparto clases en formato "particular", es decir, una sola pareja de cada vez.

Formación presencial

Las limitaciones de aforo y otras medidas socio sanitarias impuestas para prevenir la difusión del COVID terminaron de decantar lo que ya era una tendencia en mi, no impartir clases presenciales grupales. Tanto por mi forma de enseñar, como por las materias y contenidos que incluyo en mis clases no considero aprovechables las clases en grupo en las que no puedo dedicar el tiempo y la atención que cada alumno requiere.

Sumemos a la ecuación que por temas personales, de salud principalmente, desplazarme a otras comunidades no es una opción. El resultado es que únicamente imparto clases presenciales en el dōjō del Kinky Club en Gijón

Formación online

Una de las cosas buenas que trajo la pandemia fue que me lancé a la formación online. Tengo que reconocer que con anterioridad era un gran detractor de este formato. Y aún a día de hoy le encuentro limitaciones. Hay técnicas que no se pueden enseñar de forma segura online y es muy difícil verificar progreso de los alumnos, con lo que tampoco se puede verificar su progreso o si están tomando cosas de aquí y allá sin comprensión lógica o sentido alguno.

Pero también tiene su ventajas, como el llevar la formación a quienes viven lejos de las escuelas o centros de enseñanza, y ya me hubiese gustado a mi en mis inicios tener acceso a clases directas con atadores japoneses o profesores experimentados.

Así que en 2020 lancé mi propia plataforma de formación en shibari online en español: www.kinkyclub.online

Metodología

Busco que los alumnos sientan el shibari como un proceso vivo, en evolución, que primero entrará en sus vidas para enriquecer sus experiencias y luego a su vez se nutra de lo que le aporten con sus vivencias. Por eso mis clases se centran mas en facilitar esta comprensión y asimilación de conceptos y de la propia naturaleza del alumno antes que en enseñar formas y figuras.

El conocimiento y dominio de la técnica es fundamental, pero no debe descuidarse la faceta humana del shibari, una disciplina que quien acude a mis clases percibirá como una herramienta mas para escrutar su propia naturaleza humana, para explorar su potencial erótico y tener una mejor consciencia de si mismo.