Practico y enseño shibari erótico

El shibari que practico se basa en la interpretación del deseo erótico (sexual) como si de una emoción se tratase.

Desde esta óptica, asumo que, en el "subconsciente" de quien acude a una sesión de shibari hay una motivación para desear, sentir y vivir dicha experiencia. Llamémosle, un "deseo oculto".

Sacar a la luz ese "deseo oculto", o conocer la motivación es mi objetivo en una sesión de shibari. Que dependiendo del "tono" que en cada caso le quiera dar adoptará la forma de una entrevista, conversación o interrogatorio. Nunca lo planteo como un castigo, ni tortura (entendida como recreación egoísta en causar dolor). Ya que en tales casos la respuesta del subconsciente suele ser protegerse, obteniéndose respuestas falsas.

Aquí entra en juego la diferencia entre "satisfacer" (el deseo) y "complacer" (al ego). Esto no excluye al sadismo, el dolor ni el sufrimiento físico y emocional durante la sesión.

Para llevar a cabo la entrevista/interrogatorio he desarrollado mi propio esquema de deseo. Esto es, un sistema o metodología en la que utilizando herramientas matemáticas, biomecánicas, y psicológicas voy guiando a la persona atada para que libere su subconsciente, su "deseo oculto".

Dichas herramientas son (entre otras)

  • técnicas de cuerpo, con las que, sin lesionar, provoco restricción física que limita la capacidad de gestionar recursos de la persona atada
  • técnicas de cuerda que permiten mantener e incrementar el grado de restricción y gestionar el balance de la persona atada.
  • gestión emocional, incidiendo sobre el deseo erótico. Sin crearlo o imponerlo, simplemente activar los mecanismos que harán que empiece a brotar y a partir de ahí fluir con él. Sin dominarlo, para que surja algo bello y único.

Las imágenes de un bonsai (torturado y retorcido) un origami (geométrico y puro) sirven para explicar los polos entre los que se mueve el concepto de belleza que manejo.

Otros dos conceptos a diferenciar son "semenawa" y "sekibaku", el primero hace referencia a la "dureza con que se aplican las cuerdas", literalmente es tortura de la cuerda. En cambio, en sekibaku la "amenaza" es el atador. Es a mí a quién debes temer, ya que de mí no te puedes esconder. Literalmente es "atar en corto" :)

Obviamente este planteamiento tiene sus riesgos, no tanto en la parte física como en la emocional. Hay que estar preparado para confrontarse con uno mismo. Satisfacer la curiosidad no siempre es agradable. Parte de mi función como atador es valorar hasta que punto escarbar en el subconsciente de la persona. Generalmente, soy prudente, e intento no esparcir aquello que no esté dispuesto a recoger.

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