Taller Kinbaku Luxuria - Gijón - Diciembre 2017

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Preparando un taller de shibari

  Sábado, 10 Junio 2017

Este fin de semana tengo taller intensivo ... (hoy) sábado, unas 8 horas ... más tiempo sería irreal planteárselo. Demasiado para mantener la atención y la respuesta física requeridas. (mañana) domingo mínimo 6 horas. Es mas corto, es domingo, se acumula el cansancio y pesa la losa del lunes laboral.

Cuando, como este fin de semana, tengo que impartir un taller, el día antes procuro descansar. En mí es dormir mas de 5 horas seguidas. Obligarme a retirar pronto, a comer bien, hidratarme. A cuidar mis emociones y sentimientos. De cómo esté, de cómo me sienta dependerá lo que pueda enseñar y transmitir y debo, por respeto a quienes asisten al taller, por respeto al shibari kinbaku, y por mi mismo, estar en las mejores condiciones posibles para facilitar que el día sea lo mas agradable posible.

Faltan unas pocas horas para que empecemos con el taller. Desde bien temprano estoy repasando los temas a tratar. Me lo sé de memoria, pero igualmente lo repaso, me hago un guión, busco forma de adecuar esos contenidos genéricos a la naturaleza e intereses particulares de mis alumnos. Busco personalizar la experiencia taller, de forma que cada persona que asista pueda llevar a su propia vivencia la información que les transmito.

En una de las pausas mientras hacía todo esto vi un anuncio de un taller de "bondage".  Me fijo en el temario, los tópicos comunes, como siempre un trasfondo de "pecado y prohibido", de avergonzarse de una experiencia sexual tan bonita como es atar o ser atado en un escenario erótico.  

Me fijo en mas detalles, la duración, ... 2 horas. ¿120 minutos? ... supongo entonces que quienes imparten el taller, o bien tienen un método pedagógico impresionante, o bien son unos listos que van a sacar dinero aprovechando el tirón popular del universo sadomaso.

Está claro que cada cual se toma el tiempo como le sale del cuco del reloj. Yo reconozco que soy lento,  me gusta paladear cada segundo.  Otras personas sabrán aprovechar y sacar más partido a un par de horas. Me viene a la mente la conversación con Hajime Kinoko, cuando estábamos preparando el taller que impartió en Gijón hace unos años. Me decía que él para enseñar su nudo básico necesitaba una mañana completa, 4 horas.  

Con esa referencia en mente me pregunto quién imparte el taller de 2 horas. Debe ser alguien con grandes habilidades, experiencia y conocimientos, .. ah, el término "atador shibari" preside su curriculum. Bueno, es el único detalle de su trayectoria vital que refleja. Se quién es, el "circuito bondage" es muy reducido y todos conocemos las miserias de todos.  Resulta ser una persona que tan solo lleva un par de años vinculado al bondage. Digo vinculado, ya que sus horas de práctica son bastante escasas, a tenor de los resultados. Su formación es más bien parca. Pero lo que más me llama la atención, es que sé que NO tiene experiencia real. NO utiliza el bondage en sesiones, ni lo incorpora a su actividad sexual ... ¿cómo se puede enseñar algo que no se experimenta? y máxime en un terreno tan personal y vivencial como es la sexualidad.

Entonces empiezo a pensar en mi trayectoria personal como "atador". En los talleres a los que asistí, en las personas que se dedican en alma y cuerpo al shibari y que tuve el gusto de conocer y que, por su parte,  tuvieron la grandeza de compartir conmigo sus conocimientos, vivencias y experiencias.  Pero sobretodo, recuerdo a cada una de las personas que até. De sus reacciones, de lo que yo sentí en cada una de las .. cientos? miles? de sesiones que tuve en los últimos 10 años.  Y es esa experiencia intima y personal el púlpito al que me subo para impartir talleres.

Tengo la costumbre de seleccionar a la gente que acude a mis talleres y me tomo muy en serio mi responsabilidad como enseñante. Lo que transmita va a incidir en sus vidas,  influir en su sexualidad, modificar su conducta social.  Ya no es sólo una cuestión de "seguridad con las cuerdas" ... eso es algo de sentido común ... como en el uso de cualquier otra herramienta. Se trata de respetar, de valorar, y de enriquecer a las personas que se acercan a los talleres.

Y con esto, no quiero decir ni que yo me considere mejor enseñante que nadie, ni que quien acuda a mis talleres tenga la más mínima garantía de llevarse algo útil para casa. Pero al menos, no vendo humo, ni miento ni trato de "cubrir el expediente" con talleres para sacar cuatro cuartos. Cuando necesito dinero trabajo, y si no hay trabajo puedo prostituirme, o robar en un banco. Pero amo demasiado el shibari kinbaku como para prostituirlo y utilizarlo para engañar a la gente.